Era una noche fria, para variar en este invierno que no termina…

Iba solo en esa calle tan estrecha, y lo único que me acompañaba era el ruido de la maleta.

Paso a paso, me descubría más tétrico el camino, y así no dejaba de pensar que me quedaba menos para la próxima estación.

De pronto bajo la mirada para descubrir 2 sombras que me acompañaban… una era más oscura que la otra pero estaban sincronizadas con mis pasos y eran algo más grandes que yo. Intenté no asustarme, y me dije que tenían que venir de mi… por lo que a la primera se me ocurrió ponerles nombres, pensé inmediatamente en Bruno y Andrés, pero no sabía que sombra llevaría respectivo nombre… en teoría Bruno es un gran nombre, por lo que fácilmente decidí ponérselo a la sombra más oscura (¿fuerte?) y el otro a la sombra más ténue.

Ya contento por haber nombrado a la sombra, y a unos pasos de la estación, descubro que no eran las únicas sombras que me acompañaban…

No… faltaban 2 más, me volvió a entrar un terror, y lo peor aún es que no sabía cómo nombrar al creador de dicha sombra… Nunca me había referido a éste objeto con un nombre específico… Por lo que llamaría a sus sombras… Maleta 1 y maleta 2.

¿Qué produce en mi tanto miedo?

Es acaso la idea de un bosque tétrico a altas horas de la noche, o simplemente la emoción de que vuelvo a México y nunca más volveré a pisar el suelo de aquel bosque tétrico, que en el fondo, vine a conocer.

Advertisement