Como un ablandabrevas me hize de la idea que todo lo merecía, que todo lo podía, y a la vez nada lograba.
Encatalejar se volvió el vicio de cada noche bajo el hermoso manto de estrellas, y así descubría intrinsiqueza de mi bello corazón.
Una tatagua cruza por orión y me pregunto ¿quién fuera el de aquella suerte para irse a otro mundo? Visitando las más intricadas especies y sobre todo esperanzas de apenas unos seres que ignoran la realidad del amor.
Es curioso pensar cuánto me refería al un deseo ahogado por que nos dejaran mucha pentrita y hacer de este mundo un bello recuerdo… El horopter de mi sistema nervioso me fallaba, tenía que estar alucinando…
Era una metástasis que inició en mi corazón para después librarse el camino por todo mi cuerpo, te extraño, te quiero, te amo, prúsico sentimiento que me mata de dolor, haberoso y mentiroso el recuerdo de aquella promesa incumplida, y desde ahora enterrada bajo los míticos restos de las reliquias de mi bella cultura, TE AMO y esa era mi locura.
Una despedida jamás dejará de doler, por más ligera que ésta sea… pero cuando el sentimiento del reencuentro está latente, la esperanza renace y vuelve a brindar una oportunidad, un sueño… una luz.
Nuestra nueva luz.
TE AMO, y yo sé que siempre te amaré.