Entre el camino y el destino, el árabe tenía que escoger…
Entre la aversión y la aventura el árabe tomó una decisión…
El poema por la vida, la sangre de la pasión, el deseo oculto y los sueños dormidos, todo prohibido para mi mundo material, todo negado ante mi sociedad, sólo podía seguir la decisión de los demás.
No todo estaba perdido, tenía aún el recuerdo, el grandioso recuerdo de mis primeros años, aquellos donde yo era como tú, yo creía como tú, soñaba y amaba como tú; no te pediré por tal motivo un cambio en ti, ni mucho menos que veas o sigas mi ejemplo, porque cada quien ya escribió en su tabula rasa.
Vive feliz amigo mío, vive en las arenas de la vida, seguramente nuestras promesas y sueños se realizarán, por cuan difícil sean tus días y noches, entrega el corazón al pensamiento y nunca permitas que tus deseos nublen a tu razón.
Con el más sincero cariño, aprecio y perdón…